jueves, 28 de noviembre de 2013

Personal: El imaginario de La niña que salió en busca del mar

En esta entrada me referiré al imaginario que acompañó mi proceso de escritura de “La niña que salió en busca del mar” para expresar la esencia de Fantasía del mar. Para eso, comentaré y compartiré algunos temas musicales que me inspiraron a lo largo de toda la historia.


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En la entrada anterior conté detalladamente el origen de La niña que salió en busca del mar y los temas que desarrolla en su historia, pero aún falta contar cómo fue el proceso en que ésta fue escribiéndose.

La verdad es que no me motiva ahondar en aspectos específicos de mi proceso personal de escritura, en parte porque no creo que sea de interés y en parte porque soy una autora de narrativa más instintiva que técnica. Esto no quiere decir, por supuesto, que conciba la escritura como un acto prácticamente inspiracional. Para nada. Es sólo que el mecanismo narrativo en mí está demasiado interiorizado como para intentar diseccionarlo, o aun desear hacerlo. No completo plantillas de personajes, no uso sistemas de construcción previa de argumentos, no busco consejos en gurús de la escritura a los que sin embargo jamás les he leído ficción sincera alguna. Puedo leerlos y rescatar algunas ideas, pero no llego a pensar que sus palabras puedan entregarme respuestas a preguntas que ni ellos ni nadie más que no sea yo conoce.

Esta aclaración me sirve para introducir esta entrada, pues no hablaré de la parte más técnica de la escritura de La niña que salió en busca del mar. Los datos concretos al respecto son atípicos: me demoré alrededor de dos meses en terminar la historia, teniendo apenas una imagen previa como punto de partida, y la reescritura a su versión definitiva (posteriormente editada por Felipe Real) fue mínima. Como todas mis novelas LIJ, el caso de esta obra no es una de la que se pueda sacar algo en limpio en cuanto a su proceso de creación, entendiendo como tal rutinas de trabajo, planificación o giros premeditados. Me gusta mucho escribir LIJ porque las historias me salen fluidas, lo paso estupendamente bien y siempre termino encontrando giros inesperados que me emocionan mucho hacia sus desenlaces.

Sin embargo, creo que hay algo mucho más importante que puedo revelar aquí: mis fuentes de inspiración. En otras palabras, el imaginario que invoqué constantemente a lo largo de aquellos dos meses para crear el de mi novela y que, como suele ser habitual en mí, se sostiene mayormente en la música.

La música es una parte fundamental de mi vida. Muchas de mis historias han nacido de lo que me he imaginado y visto oyendo sus melodías, sobre todo en temas instrumentales, en su mayoría bandas sonoras de videojuegos. En ese sentido, la música en mí no tiene sólo un valor complementario al acto mismo de escribir, sino fundacional. Después de todo, las palabras también tienen cadencia, y también cantan su propia melodía. Y las melodías, qué duda cabe, también cuentan historias.

En el caso de La niña que salió en busca del mar, necesitaba música que me conectara con un imaginario marino o al menos acuático, y con una emocionalidad nostálgica, desolada, llena de tristeza pero también de belleza. En otras palabras, necesitaba música que destacara la esencia de Fantasía del mar.

Si bien recabé bastantes temas acuáticos que se convirtieron en fieles acompañantes por varios pasajes de la historia (como "Turn Loose the Mermaids" o "The Islander" de Nightwish, que serían perfectos de no ser por la voz no-fantasy de Anette Olzon), existen al menos dos discos íntegros que, para mí y dentro de lo que he oído, recrean con gran fidelidad diversos aspectos de este imaginario del mar. Estos son Old Stories de Giants (post rock) y Aquaria de Alec Holowka (banda sonora de un videojuego indie de la desaparecida Bit Blot). 

El primero ahonda en el mar como una entidad viva, serena, pero capaz de embravecerse rápida e injustificadamente, al menos desde la lógica humana. Los riffs, asimismo, recrean en su sonoridad el oleaje marino y sus distintas intensidades. Esto hizo que este álbum se convirtiera en mi referencia para crear al personaje del mar, una criatura llena de memoria y emociones a flor de espuma. Uno de los temas destacados es "O' Tide" (maravilloso nombre, por lo demás), que reitera una melodía nostálgica para luego explotar en una tormenta de sentido.


"O'Tide"

El otro es "Sleeping False Idol", que a mi juicio expresa la intensidad creciente a la que puede llegar el mar en su entusiasmo, culminando finalmente en un oleaje sereno y satisfecho.


"Sleeping False Idol"

Aquaria, por su parte, es una experiencia completamente distinta, porque su música ya forma parte de la estética de una historia de Fantasía. Publicado en 2007, Aquaria fue toda una revolución en la industria de los videojuegos indie, siendo uno de los primero hitos de una tendencia, por fortuna, que cada vez logra más potencia: la creación de videojuegos como manifestaciones narrativas de valor estético y emocional. Aquaria narra la historia de Naija, una criatura acuática antropomórfica que un día despierta sin recuerdo alguno de su vida en las profundidades del océano y que se lanza en un incierto viaje por el mundo acuático para recuperar sus memorias... o crear nuevas. 

La historia de Naija es la historia de una mujer sola en busca de respuestas en un mundo hostil que parece haber olvidado su existencia, y que en su viaje va despertando las memorias necesarias para conocer y asumir su identidad y propósito de vida... Que es también la historia de mi Adriana (y, para el caso, de prácticamente todos mis personajes femeninos, y hasta de mí misma, si se quiere). 

Aunque el disco entero es un viaje íntegro, difícil de fragmentar para su comprensión, puedo destacar al menos dos temas: "Traveller" y "Remains". "The Traveller" representa el espíritu aventurero de quien recorre aguas distintas en busca de respuestas.


"The Traveller"

"Remains", en tanto, recrea la sensación de soledad y desconcierto de Naija al descubrir las ruinas y recuerdos sumergidos de lo que parece haber sido una civilización muy avanzada, similar a ella. 


"Remains"

Creo que estos dos temas reflejan bien dos de las emociones más recurrentes (y, quizá, contrapuestas) en la experiencia de Adriana: la entusiasta sensación de hacer un viaje interno para encontrar consuelo y esperanza y la nostalgia por un pasado que, aparentemente, jamás va a recuperarse.

El factor emocional y estético particular de esta obra caló tan hondo en mí que me salté todo protocolo y decidí incluir como epígrafe algunos versos de su tema de cierre, "Lost to the Waves", que además fue el tema que elegí como acompañante en la escritura de las palabras finales de mi historia. Siento que, de alguna forma, condensa en su sonoridad y letra el conflicto personal de uno de los personajes más importantes de la historia junto a la propia Adriana y al mar y, en suma, el espíritu de Fantasía la obra


"Lost to the Waves"

Con ese imaginario en el corazón fue como La niña que salió en busca del mar. Sin embargo, ¿cómo podría intentar extender aquello que yo había narrado en palabras a experiencias artísticas de naturaleza similar a las que tanto me habían inspirado? En otras palabras, ¿cómo dar con una portada o una melodía que representara fielmente la historia de la obra? De eso hablaré en la próxima de estas pequeñas crónicas de  La niña que salió en busca del mar, donde comentaré la ilustración de portada y revelaré, ¡al fin!, su booktrailer. ¡Nos estamos leyendo!

2 comentarios :

  1. La música de Aquaria me recuerda a mis decenas de horas jugando al Crono Cross, esta lindisima.

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    1. La banda sonora de Chrono Cross, compuesta por Yasunori Mitsuda, es otro de mis grandes referentes generales en la vida para mi Fantasía :D ¡La adoro! <3

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