martes, 15 de enero de 2013

Conceptos: ¿Qué es la Fantasía? (II)

TEMAS: 1-. Características de la literatura fantástica 2-.Lo fantástico y el real maravilloso en Latinoamérica

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TEMAS:


1-. Características de la literatura fantástica
2-.Lo fantástico y el real maravilloso en Latinoamérica


En la entrada anterior, nos dedicamos a escarbar brevemente en la etimología de la confusa palabra “Fantasía” para luego analizar en detalle sus variadas definiciones de diccionario. Así fue como, tras agrupar aquellas en común, dimos con tres concepciones, dos de ellas positivas y una negativa. Ahora empezaremos a centrarnos ya directamente en la Fantasía y su relación con la literatura, para así detectar visiones que se tiene de ella actualmente en Chile. Comenzaremos con la primera concepción, que se relaciona con la el concepto general de “literatura fantástica”.

La Literatura Fantástica

En primer lugar, lo más frecuente al momento de referirse a literatura fantástica es nombrar obras clásicas de autores como Poe, Hoffmann y, desde Latinoamérica, Borges o Cortázar. 

Este tipo de literatura proviene de tempranos relatos europeos que poseían una característica en común: la incertidumbre del hombre supuestamente racional ante un hecho sobrenatural, incapaz de ser explicado bajo la lógica tradicional. Estos hechos irrumpían progresivamente en la existencia cotidiana y “realista” de los personajes, minando poco a poco sus certezas en el raciocinio humano y haciéndolos entrar en un estado de confusión. Esta confusión fue definida posteriormente por Todorov como una vacilación de la percepción: punto, según él, donde se condensaría la esencia de lo fantástico.

En ese estado, el personaje no puede estar seguro de si lo que está experimentando es efectivamente un suceso sobrenatural, regido por otras leyes que le son desconocidas, o si se trata de un episodio extraño pero comprensible una vez que se le logra quitar el velo de la ilusión. Y esta confusión se le transmitirá, por consiguiente, al lector, que está tan perplejo como el propio personaje en donde está focalizada la narración. 

Será sólo en esta vacilación en donde Todorov situará lo fantástico (fantastique), perdiendo esta naturaleza el relato tan pronto el hecho sobrenatural se incorpore a un mundo en donde existan leyes que puedan explicarlo (lo maravilloso), o bien, se le consiga explicar racionalmente pese a su extrañeza inicial.

Lo fantástico es bastante recurrente en los relatos góticos, macabros o de horror, por su potencial de asentar lo siniestro y un cuestionamiento hacia la naturaleza humana y los límites que ella ha fijado para determinar el alcance de su poder racional (sobre todo ante el positivismo) y qué es real y qué no lo es.

En Latinoamérica, lo fantástico surge gracias a autores del continente que se formaron literariamente con estas obras clásicas, intentando recrear la esencia de estos relatos desde un contexto local. Hay que recordar que en Latinoamérica los primeros movimientos literarios aparecieron más ligados al cuadro de costumbres o la denuncia política que a la ficción por sí misma, dadas las complejas condiciones sociohistóricas de sus países, de ahí que lo fantástico hay tardado un poco en despegar. 

Sin embargo, aun cuando hayan existido numerosos escritores que comenzaron progresivamente a escribir relatos en los que podrían identificarse los patrones anteriores (Rubén Darío, Leopoldo Lugones o Macedonio Fernández), se suele marcar como período dorado para lo fantástico la publicación de algunos relatos de Jorge Luis Borges

Este autor, junto a Bioy Casares y Silvina Ocampo, sentaron un hito en la difusión de la literatura fantástica no sólo a través de sus creaciones personales, sino también por medio de la publicación de la ya clásica Antología de la Literatura Fantástica. Este volumen incluía tanto a autores canónicos europeos como a latinoamericanos y por lo mismo es aún un referente importante para iniciarse en el área.

De ahí en más, el siguiente punto cúlmine para lo fantástico en nuestro continente vino a través de las obras de Julio Cortázar, que revitalizaron el género hasta niveles sorprendentes, sin dejar de trabajar temas clásicos para lo fantástico. Hasta el día de hoy, gran parte de los relatos de este período son considerados como obras maestras e insuperables de la literatura fantástica.

Pese a que muchos académicos y otros no tanto (como yo) han cuestionado el estudio de Todorov, es indudable que éste es un punto de partida para numerosas aproximaciones hacia lo fantástico. Basándonos en lo explicado hasta el momento, está claro que esta concepción de literatura fantástica se relaciona con la primera definición determinada en la entrada anterior. Aquí, la Fantasía adopta una forma muy particular, pues se vuelve un componente: lo fantástico. Este componente irrumpirá en un mundo en apariencia cotidiano y planteará muchos cuestionamientos tanto en los personajes como en los lectores. Por eso lo fantástico aparecerá casi siempre como algo amenazante y perturbador, que desestabiliza las concepciones sobre la realidad y la irrealidad, como ya hemos mencionado antes.

¿Pero si este tipo de Fantasía apareciera desde un principio asumida en la narración y sus personajes no experimentaran sorpresa ni cuestionamiento alguno? Pues el lector tampoco lo haría, y se dejaría llevar por la coherencia interna del relato. Es lo que Todorov identifica en su estudio como lo maravilloso: lo fantástico incorporado a universo narrativo tras la formulación de nuevas leyes de aceptación. Aunque quizá volvamos a este concepto en una próxima entrada, por ahora lo dejaremos pendiente para finalizar este apartado.

Lo fantástico entendido como maravilloso vino a cristalizar como concepto en Latinoamérica en el prólogo de Alejo Carpentier a su novela El Reino de este Mundo. En esta introducción, el cubano aludía a que sólo en este continente podían darse fenómenos que se regían por su propia lógica, distinta a la europea, al nutrirse tanto de la realidad misma como de la superchería o la convicción en los milagros, entre otros. A esta visión de mundo Carpentier le llamó lo real maravilloso. Con el tiempo, el término se difundiría como realismo mágico, etiqueta que tal vez tuvo más valor en difundir este tipo de literatura latinoamericana como un producto exótico de exportación antes que preservar la transgresora noción original de Carpentier.

Dentro del realismo mágico, se narran hechos imposibles, pero ante los que los personajes —y, lo que es quizá más importante, la narración misma— los asumen sin cuestionamiento alguno. Algunos autores (García Márquez, Rulfo, Donoso, etc.) que trabajaron desde lo fantástico o el realismo mágico entre los 60’ y 70’ en sus obras despertaron tal grado de interés internacional que fueron incluidos en el fenómeno conocido como Boom latinoamericano. Pese a esta etiqueta, la particular forma en la que estos escritores trabajaron desde sus sendos escenarios socioculturales y políticos junto con sus respectivas idiosincrasias nacionales, adoptando con éxito técnicas narrativas de vanguardia, logró que sus obras se inscribieran en la historia de la literatura mundial.

Ahora bien, ya hablemos de lo fantástico como de lo real maravilloso, lo sobrenatural parece siempre convivir con un contexto escrito desde la realidad de cada autor. Sabemos, por ejemplo, que Comala o Macondo no existen en nuestro mundo, pero que por sus características podemos perfectamente identificarlos como recreaciones ficcionales de los pueblos que sus autores conocían. ¿Pero no habíamos visto que la Fantasía era también la creación de un universo nuevo, inexistente bajo estos patrones de realidad?

Es aquí en donde esta primera definición de Fantasía se nos hace estrecha, aun cuando sea la más conocida por los lectores chilenos, por circunstancias lógicas de proximidad continental y de influencias culturales. Para la próxima entrada en esta serie de “¿Qué es la Fantasía?”, entonces, se abordará esa segunda definición sobre Fantasía que trazamos en la entrada pasada, analizándola con especial detalle debido a que será ésta la que principalmente regirá el patrón estético de todo este sitio :)

Lecturas recomendadas:

• Introducción a la Literatura Fantástica, por Tzvetan Todorov

• Antología del Cuento Hispanoamericano del Siglo XX, por Oscar Hahn

• Antología de la Literatura Fantástica, por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo.

• Historia Personal del Boom, por José Donoso

• Prólogo de El Reino de este Mundo, por Alejo Carpentier

4 comentarios :

  1. Muy interesante, seguiré alerta para continuar tomando apuntes.

    Saludos.

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  2. He hizo mucho sentido la idea de las "leyes de aceptación" de Todorov. Lo guglié, pero me salió pura majamama. ¿Tienes un link donde pueda echarle mano?

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    1. Es que no aparece así tal cual en el documento original.

      Te lo adjunto para que lo revises, especialmente en el esquema horizontal que realiza para trazar un continuum según la percepción del personaje/lector (p. 33). Yo lo glosé a mi modo porque este libro fue parte relevante de la bibliografía de mi tesis de grado (el otro texto relevante fue el Tao Te Ching... Mi tesis fue muy extraña...).

      Esta es la dirección acortada: http://goo.gl/op7yL

      Saludos.

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