martes, 24 de febrero de 2015

Publicación de "Music Box" en The Best of Spanish Steampunk


Tengo el agrado de hacer pública mi participación en la antología The Best of Spanish Steampunk de Ediciones Nevsky con mi cuento “Caja de música” (traducido como “Music Box”).

La obra, como el nombre lo señala, pretende dar a conocer al mercado editorial anglosajón y las comunidades lectoras en inglés una selección de los mejores cuentos de steampunk en español recibidos en una convocatoria abierta por Nevsky el 2013. Por tal motivo, todos los cuentos elegidos fueron traducidos profesionalmente para integrar un ebook que pretende presentar a un nuevo público una muestra de lo que se está escribiendo actualmente desde esta estética en español.

La noticia de que mi cuento había sido elegido me llenó de alegría y entusiasmo, aunque al principio también me hizo sentirme ansiosa ante el proceso de edición. Mis escasas experiencias anteriores de publicación en editoriales habían sido nefastas. Afortunadamente, me encontré con que Ediciones Nevsky es una editorial profesional y apasionada en su labor. Por supuesto, alguien podría decirme que sólo digo eso para congraciarme ante el hecho de que hayan incluido uno de mis trabajos en su compilación, pero quienes me conocen saben que soy muy crítica y que no suelo frenar mis juicios, esté yo involucrada en los proyectos a evaluar o no. Por último, me limitaría a guardar silencio. Sin embargo, quisiera intentar explicar por qué, desde mi experiencia personal, tengo la voluntad de destacar la labor de Nevsky.

Comenzaré diciendo que Marian Womack, la editora con quien me contacté durante todo el proceso, fue muy amable conmigo, desde la respuesta a mis primeras consultas sobre mi admisibilidad como autora para participar hasta la confirmación de la publicación de la antología. ¡Incluso se nos envió una tiernísima postal de la editorial, de puño y letra, con un agradecimiento a los autores por nuestra participación! 

Lo anterior no sólo da cuenta del profesionalismo de una editorial, sino también del respeto y la empatía, expresadas en la buena voluntad de Marian. Al ser yo una chilena recién estableciéndose formalmente en el mercado laboral fijo, no tenía ni cuenta corriente ni cuenta Paypal propia donde depositar de manera directa el monto asignado en concepto de adelanto. Pero Marian se dedicó a discutir pacientemente conmigo distintas formas para asegurar el pago, hasta llegar a una solución óptima. El solo hecho de leer que un editor te confiese que le parecería injusto que perdieras gran parte del dinero en comisiones o que renunciaras a él por tantas dificultades, es algo que no sólo te renueva las esperanzas respecto al rubro editorial, sino también respecto a las propias personas involucradas en él.

Y claro, después uno investiga y descubre que Marian Womack también es una autora, preocupada por participar y difundir todo tipo de proyectos de literatura de imaginación (tanto en inglés como en español), y que Nevsky por sí misma es una editorial que desarrolla una arista interesantísima: literatura rusa contemporánea. Cuando realmente amas aquello en lo que trabajas, se nota. Y no sólo por la forma en la que te conduces en tus proyectos, sino también por la manera en la que tratas a quienes se vinculan a ellos, porque reconoces o intuyes que, a su modo, comparten tu amor.

Ahora, ¿qué fue lo que me motivó a intentar participar de un proyecto como The Best of the Spanish Steampunk, antes de que conociera su trabajo?

La verdad es que ya por entonces estaba hartándome del endogámico y enrarecido mundillo de la literatura fantástica chilena. Empecé, por tanto, a buscar nuevas alternativas en otros países, que pudieran brindarme una experiencia distinta de publicación. Ante todo, deseaba volver a involucrarme en una en que cada trabajado enviado pudiera ser evaluado por un comité editorial externo y competente, que contemplara su inclusión en la obra exclusivamente por sus méritos intrínsecos y por su adecuación a las bases, no porque los editores fueran amigos del autor o porque se necesitaran nombres adicionales para completar cierto número de páginas. Fue así como di con la noticia de la convocatoria de Nevsky y me animé a probar suerte.

Realmente se siente muy saber que personas que no te conocen y con las que jamás ha habido nexo alguno han elegido tu cuento para un proyecto tan interesante como éste. Eso significa que sólo se valoró el relato mismo. No operaron prejuicios —a favor o en contra— amparados en mi cercanía o lejanía respecto a comunidades o a nombres de relevancia en el sector (“contactos”), como suele suceder en Chile al momento de difundir o apreciar el trabajo de un autor. Que se hayan incluido además cuentos de autores procedentes otros países latinoamericanos como México o Venezuela, da cuenta también de las intenciones de Nevsky por no circunscribir únicamente a España la literatura de imaginación escrita en español. Esto, que parece una obviedad, no lo es tanto si se considera que buena parte de obras relevantes de steampunk escritas y difundidas en español circulan, efectivamente, por España. 

En este punto estimo conveniente referirme al steampunk presente en Chile y a mi relación con él. Ésta última es muy fácil de describir: nula. No me considero una experta en él, ni desde la teoría ni desde la escritura. “Caja de música” es el segundo relato que he escrito intentando acercarme a lo que conozco de esta estética, pero siempre desde una mirada que entronca con la Fantasía. Por supuesto, tengo algunas nociones básicas del steampunk como movimiento estético —estética literaria, se entiende—, pero no me atrevería a escribir formalmente sobre él, menos careciendo de una nutrida bibliografía de referencia, tanto de teoría como de ficción.

Por cierto que no formo parte de ninguna comunidad chilena dedicada al steampunk, ni me interesa. Tampoco me siento cercana a las obras que en mi país se consideran como representativas de este movimiento. ¿Por qué interesarme en el steampunk, entonces?

Como señalé antes, mi aproximación hacia este movimiento está mucho más cercana a los temas y visiones de la Fantasía que a la exploración de ucronías o reescrituras históricas, por ejemplo. Dentro de lo poco que conozco del steampunk, siento que algunas de sus características distintivas podrían abordarse perfectamente a través de la Fantasía, sobre todo cuando se la concibe como un modo antes que como un género estanco. Así fue como exploré y luego desarrollé la historia de “Music Box”, mi cuento antologado. 

En él, critico la precariedad del trabajo obrero producto de la industrialización y de una marcada brecha entre clases sociales, pero la insurrección planteada no tiene que ver con un motín de trabajadores ni alusiones contingentes y directas a nuestra propia sociedad, como podría esperarse. Es, simplemente, el acto secreto y desesperado de un niño simbólicamente automatizado de preservar y reconstruir una melodía hermosa que ha oído en sueños. Música, en un mundo de engranajes y usinas, de producción en masa y segregación social. Música, procedente de un mundo ya olvidado e irrecuperable, donde no importaba el dinero ni las apariencias, sino el arte y la belleza desnuda. La música. Fantasía.

El lema que han empleado los editores para describir el cuento alude al descubrimiento de un mundo distinto a la grisácea y conformista cotidianidad, que anula nuestro sentido y destino humanos. ¿No se asemeja esa premisa a la propia añoranza por Faërie? Algo de eso hay, sin duda, en el viaje interno de Knöpte, el protagonista, a través de sus sueños y sus divagaciones en la vigilia: el recuerdo tenue de un mundo perdido al que quizá se pueda acceder por la esperanza… o por el que al menos valga la pena sacrificarlo todo.

Éste es un tema que forma parte de mis obsesiones vitales como autora; revisitarlo a través de mi propia prosa traducida, con la distancia natural que esto supone, sería como contemplarse por primera vez en un espejo. Hay temor y ansiedad, pero también curiosidad y entusiasmo.

A veces me gusta pensar la literatura también como una forma de reencuentro a través el lenguaje, sobre todo considerando la existencia de múltiples idiomas en el mundo. Volver entendible una historia al reconstituirla con nuevas palabras me parece un hermoso y delicado trabajo por parte de un traductor literario profesional, y esta sola posibilidad me alegra mucho respecto a “Music Box”. ¿Cómo sonaré en inglés? ¿Cómo me leerán las personas que sólo leen en inglés? Gracias a esta iniciativa, mi historia conocerá lectores que jamás habrían llegado a mí de otra forma. Y yo misma, al disponer de un ejemplar digital de cortesía, podré conocer nuevos autores hispanoamericanos que no había podido leer hasta entonces por restricciones editoriales y económicas. 

Por lo anterior, quisiera agradecer al equipo de Nevsky y a todos los involucrados en el titánico proyecto The Best of Spanish Steampunk: la traducción y edición de 35 cuentos agrupados en seis apartados temáticos, 1 cuento introductorio de Félix J. Palma y 2 novelas breves, todo introducido por Diana Pho. Un arduo trabajo que por fin ahora podemos descubrir y valorar, como autores y lectores. Felicitaciones a todos… O, como se dice por allá, enhorabuena. 

Enlaces de interés

• Comprar The Best of Spanish Steampunk: en la web de Nevsky y en Amazon.

• Descripción de The Best of Spanish Steampunk.