Participación en homenaje a Ursula K. Le Guin de revista SuperSonic #11

7/13/2018



Aunque parezca lo contrario, no suelo comentar mucho, ni por aquí ni por otras vías, las cosas que hago en relación con la literatura. Esto por una razón tan simple como lógica: porque no le importan a nadie. Sin embargo, en medio del redescubrimiento que me ha supuesto asumir que yo soy la lectora ideal de mi propio blog (por no decir la única, cosa probable pero imposible de demostrar), he comenzado a pensar que quizá sea bueno referir de cuando en cuando alguna novedad más o menos relevante para mí misma. Así, cuando me toquen mis propios recuentos, podré releer esta bitácora y recordar que sí, que hice algo, que hice muchas pequeñas cosas que en su momento me llenaron de ilusión.

Una de estas es mi participación en el número 11 de la revista española SuperSonic, dedicado en exclusiva a rendir homenaje a Ursula K. Le Guin, con mi artículo "Solo en el silencio la palabra: una relectura de Un mago de Terramar".



Puesto que al parecer no se abrió convocatoria de participación, he de aclarar que tuve la oportunidad de sumarme a la iniciativa porque llegó la noticia de esta a La Nave Invisible, que contribuiría con la edición. Mientras nos organizábamos, surgió la posibilidad de que algunas de nosotras escribieran un artículo de firma individual. Finalmente, quienes asumimos el desafío fuimos Raquel Laforet y yo.

Una de las cosas que me motivaron a participar fue descubrir, en una primera aproximación a una tabla provisoria de contenidos, la aparente ausencia de artículos que abordaran la Fantasía de Ursula. 

Sí, otra vez el problema de siempre: a nadie le importa la Fantasía, todos olvidan la Fantasía, etc. Y si esa Fantasía es nada más ni nada menos que el propio Ciclo de Terramar, ¿qué nos espera al resto? 

Ahora, es conveniente recordar que el proyecto se inscribe en el campo cultural español, en el que justamente la Fantasía parece tener un lugar bastante periférico, fuera de los éxitos de cierta Fantasía juvenil (que en realidad podríamos considerar otro tipo de periferia de fandom, por el triste desdén que reciben; pero eso no es asunto de este texto). Este contexto parece reflejar el de Estados Unidos, en el que también me dio la impresión de que se recordó a Ursula ante todo por Los desposeídos o La mano izquierda de la oscuridad (novelazas ambas, en todo caso, y sobre todo la primera; lo dice alguien a quien normalmente la ciencia ficción le tiene sin cuidado).

Pero yo siempre he amado a Ursula, ante todo, por Terramar. Y bien: si nadie quería hablar de esta Fantasía, pues yo lo haría. Ahora era un asunto personal: un asunto de honor, de amor.

Raquel, por su parte, optó por el que sea quizá el enfoque más original de todo el número: la relación de Ursula con los gatos.

Cuando mencioné anteriormente que esto se trataba de un desafío, no exageré: por criterios editoriales, apenas disponía de alrededor de 1500 palabras para escribir. Puesto que casi todo lo que escribo normalmente alcanza por lo bajo el doble de esa cantidad (desde las entradas de este blog hasta mis correos electrónicos personales a mis amigas extranjeras), tuve que hacer un enorme esfuerzo por intentar ser sintética, algo que se me da pésimo, como he vuelto a recordar a propósito de la penosa redacción de mi tesis.

Pero lo conseguí. No estoy muy segura cómo, pero lo hice. ¿Qué se puede decir en tan breve espacio de una obra tan hermosa como Un mago de Terramar, que fue finalmente la novela en la que me centré para escribir? Pues presentar parte de esa belleza: la importancia del lenguaje verdadero como magia y la magia de la propia prosa de Ursula, para empezar. Me parece que ambos aspectos ya son un lugar común en los estudios académicos en Terramar, como me ha dado la impresión por mis estudios; sin embargo, hemos de recordar que la gente normal no estudia Literatura ni menos se especializa en la literatura de Fantasía, por lo que no tiene por qué estar enterada de este tipo de exégesis. Fiel a mi reciente vocación democratizadora en torno al conocimiento literario, quise animarme de todos modos a explicar y compartir estas lecturas, con la esperanza de que quien las descubran por vez primera pueda sentir lo mismo que yo sentí al conocerlas.

La otra dimensión de mi artículo es mucho más vergonzosa: una diatriba feroz contra los escritores de Fantasía que usan la palabra para buscar fama y fortuna para su ego, olvidando que la palabra se debe a sí misma por sí misma, como nos lo enseñó la propia Ursula tanto a través de la magia de Terramar como en sus propias conferencias y ensayos. En esto también quise ser fiel, aunque fiel ahora a mí misma: aquel perfil de escritor me molesta muchísimo, y por lo pronto no puedo evitar sentir un profundo rechazo hacia gente que se presenta así, exacerbado por la soledad que me rodea y que me arrebata la posibilidad de tener verdaderos amigos escritores, personas que realmente amen la Fantasía por lo que es (o que, vaya, sepan siquiera algo de Fantasía, o tengan un mínimo interés por conocer más...). Estoy consciente de que esto también puede leerse como una proyección de la sombra, pero vaya: estoy hablando de Un mago de Terramar; ¿puede haber un libro más adecuado en torno al cual revelar una sombra? 

Antes de terminar, quiero dejar aquí mis agradecimientos a Cristina Jurado, editora del especial, quien gestionó de manera estupenda todo lo relacionado con su creación. Sus observaciones de edición fueron excelentes y su amabilidad siempre estuvo por delante. Un gusto trabajar con ella, la verdad, y un orgullo también, considerando la gran cantidad de proyectos que ha gestionado. 

Y lo último: aunque me hubiese gustado haber podido tener contacto con los otros colaboradores (al menos alcancé a intercambiar textos con Raquel), creo que igualmente todos estuvimos unidos por nuestros profundo amor o respeto hacia Ursula y su obra. En ese sentido, creo que el homenaje sí fue un acto de honor en su nombre. Seguro algunos somos más torpes con las palabras que otros, ay, pero en nuestro gesto está toda la honestidad de nuestro lenguaje. Ojalá Ursula pudiera estar contenta a pesar de todo... Nunca olvidaré aquella entrevista en la que dijo que su personaje favorito era Ged. Quiera el destino que haya podido enterarse de este proyecto y de que alguien, una persona insignificante con anhelos de dragón, escribió sobre su Ged, sobre su Terramar, sobre su Fantasía.

Nunca habré de saber esto, pero esto es precisamente lo que me deja la Fantasía: la esperanza. Y por la misma esperanza que Ursula despertó en mí y que sigue despertando, le he rendido aquellas 1500 palabras como ofrenda. Vendrán más y mejores: palabras literarias. Algún día.

Mi amiga Mariela compró la revista impresa y me envió
esta fotografía del inicio de mi artículo :)

(Este es el enlace para comprar la versión digital de la revista. Existe también una edición impresa publicada por Editorial Cerbero, que seguramente se incorporará a su catálogo en línea.) 





Tabla de contenidos actualizada

Ficción

  • El mundo translúcido – Carlo Frabetti
  • Los mundos – Víctor García Tur
  • Miradas – Haizea M. Zubieta
  • Viven – Alicia Pérez Gil
  • La primera vez, una pelota, con el padre del futuro – Ángel Luis Sucasas
  • Las piedras que lloramos – Javier Font
  • Androgenesia – Virginia Buedo
  • Bois – R. S. A. Garcia
  • Azrael – L. J. Salart
  • Vuelven con el frío – Laura S. Maquilón
  • Ahora recuerdo – Israel Alonso
  • Viaje al jardín pentagonal – Daniel Pérez Navarro
  • El recuerdo de un nombre – Caryanna Reuven
  • Máquina de mi alma – Teresa P. Mira de Echeverría


Artículos

  • Cinco relatos para empezar a leer a… Ursula K. Le Guin – Elías Combarro
  • El motivo del arco como símbolo de superación de la dualidad en La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula K. Le Guin – Elia Barceló
  • Ursula K. Le Guin: Equilibrio y unificación – Esteban Bentancour
  • Solo en el silencio la palabra: una relectura de Un mago de Terramar – Paula Rivera Donoso
  • El libro olvidado de Ursula K. Le Guin – Armando Saldaña
  • Del ansible al feminismo: contribuciones de Ursula K. Le Guin – María Leticia Lara Palomino
  • Un muro para encerrar y para abrir el mundo. Una lectura de Los desposeídos, de Ursula K. Le Guin – Alberto García-Teresa
  • El verdadero viaje es el regreso. Reflexiones sobre Laia Asieo Odo y El día antes de la revolución, de Ursula K. Le Guin – Juanma Santiago
  • Paradigmas temporales en El nombre del mundo es bosque de Ursula K. Le Guin – Luisa Hernández
  • Ursula K. Le Guin y las luces de La mano izquierda de la oscuridad(1) – Teresa López-Pellisa
  • El imposible reciclaje del sentimiento: un análisis moral del relato «Los que se alejan de Omelas» – Javier Castañeda de la Torre
  • Los gatos de Ursula K. Le Guin – Raquel Laforet
  • AnsibleFest 2018: el poder transformador de la ficción especulativa – Cristina Jurado
  • Distópicas y Poshumanas: antología histórica de escritoras españolas de ciencia ficción en dos volúmenes – Lola Robles
  • La luz de Ursula K. Le Guin – Windumanoth
  • Clásicos al rescate: Ursula K. Le Guin: el poder de la palabra – Mariano Villarreal
  • Reseña: Contar es escuchar, de Ursula K. Le Guin – Eleazar Herrera
  • Reseña: Los desposeídos, de Ursula K. Le Guin, y yo – Elías Combarro
  • Worlds of Ursula K. Le Guin: la película que tardó 10 años en rodarse – Cristina Jurado

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