martes, 13 de diciembre de 2016

Participación en las I Jornadas de CiEL



Difundo por aquí la realización de las Primeras Jornadas de CiEL Chile sobre literatura para infancia, adolescencia y juventud. Si el anterior fue un evento en que participé como autora, en éste participaré como académica. El tema, sin embargo, es el mismo: la Fantasía.

Mi ponencia se titula "Tradición e innovación en la literatura de Fantasía escrita por autoras contemporáneas: trazos para un recorrido hispanoamericano". Como el nombre sugiere, en esta oportunidad analizaré brevemente las obras juveniles de tres autoras hispanoamericanas contemporáneas: El fuego verde, de Verónica Murguía (México); Tiempo de dragones. La profecía imperfecta I, de Liliana Bodoc (Argentina); y Heredero del invierno, de Mariela González (España). Mi enfoque de análisis es intentar determinar cuáles aspectos esenciales de la Fantasía recogen estas autoras y cómo los reelaboran según sus inquietudes e intereses estéticos personales. Quise centrarme en este enfoque porque considero de suma importancia promover tres aspectos en relación con la lectura, valoración y estudio de la Fantasía en nuestro contexto:

a) La escritura de autoras de Fantasía.
b) La escritura de Fantasía en español.
c) La escritura de Fantasía como expresión de valor literario, críticamente consciente de sus tradiciones y genealogías, y en la que se concibe al lenguaje como prioridad.

Estos tres aspectos me parecen poco explorados de manera independiente, y ni hablar de su aparición conjunta. Mi interés por estos temas surge ante todo porque la mayor parte de obras recientes de Fantasía que me han cautivado han sido escritas en español y por mujeres, lo que me llena de alegría al contrastarlo con la norma, que estriba justamente en lo opuesto (autores varones que escriben en inglés). Me alegra también poder seguir trabajando con Verónica y Liliana, esta vez a partir de obras distintas a las que ya he estudiado antes. Igualmente me entusiasma incluir a Mariela, amiga de ultramar que está empezando a publicar novelas en las que la elegancia y precisión del lenguaje destacan como principal valor, a contrapelo de las cualidades extraliterarias que parecen dominar el actual panorama de la Fantasía española.

Curiosamente, y de manera más o menos paralela a la mía, Emilio también participaré en estas jornadas. Su ponencia se titula "La fantasía como género, modo narrativo y etiqueta comercial: ejemplos chilenos y latinoamericanos". En ella analizará tres obras juveniles desde las distinciones de la Fantasía como género, fómula y modo que propone Brian Attebery. Las obras elegidas son El fuego verde (sí, otra vez); Max Urdemales: abogado sobrenatural, del chileno Francisco Ortega; y Kalfukura, del también chileno Jorge Baradit. Por supuesto que de esta triada Verónica es la mejor autora, por lejos; lo interesante será comprender por qué.

Como siempre, dejo a continuación los detalles de las Jornadas, junto con su respectivo programa.

Información

Inscripción: La actividad es gratuita, pero requiere inscripción previa vía e-mail. Enviar correo con nombre y RUT a contacto@cielchile.org

Fechas: 14 y 15 de diciembre. El 14 estará destinado a la literatura para niños y niñas; el 15, a literatura para adolescentes y jóvenes.

Lugares
-Miércoles 14: Auditorio Rolando Mellafe, Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile (Ignacio Carrera Pinto 1025, Ñuñoa).
-Jueves 15: Centro Cultural de España (Avenida Providencia, Metro Salvador).

Ponencias sobre Fantasía:
-"Tradición e innovación en la literatura de Fantasía escrita por autoras contemporáneas: trazos para un recorrido hispanoamericano" (la mía).
-"La fantasía como género, modo narrativo y etiqueta comercial: ejemplos chilenos y
latinoamericanos" (la de Emilio).


Programa oficial (incluye abstracts de las ponencias):

martes, 6 de diciembre de 2016

Participación en evento "Escribir y leer literatura de Fantasía: entrando en el Reino Peligroso"


Ya he comentado que, curiosamente, este año me ha permitido participar en eventos e instancias muy variadas como autora e investigadora. No deja de ser llamativo que este tipo de oportunidades se me presenten tres años después de la publicación de mi primera novela, tiempo más que suficiente para que quienes no tenemos apoyo editorial, muchos amigos ni un ritmo de producción alto nos veamos orillado a la extinción pública absoluta.

Esta particular gracia también se ha extendido a Emilio, que en esta ocasión compartirá mesa temática conmigo. Esto me hace muy feliz por diversas razones, la principal por la posibilidad de hablar de algo que amas con alguien que también lo ama, y de formas parecidas. Alguien con quien, en suma, puedes sostener un diálogo crítico que en el fondo es una extensión al ámbito público de muchas conversaciones privadas. 

En esta oportunidad desarrollaremos un tema al que últimamente le hemos estado dedicando muchas de estas conversaciones: los vínculos, conflictos y propuestas estéticas que presenta la Fantasía escrita y leída desde Latinoamérica en su relación con la tradición europea. Como comenté en una entrada anterior, éste ha sido de hecho uno de mis ejes de trabajo académico en el máster, y me ha resultado inesperadamente interesante. Lo de inesperado se debe a que en realidad jamás me había preguntado por las formas o referentes latinoamericanos; mis modelos de Fantasía eran o bien europeos o bien japoneses (RPGs), y para mí eso jamás supuso problema alguno. Hoy tengo una visión más compleja del panorama, claro, pero en cierto sentido podría decir que estoy emprendiendo un viaje para respaldar teórica y críticamente mis corazonadas juveniles, y que me estoy divirtiendo en ello.

Una clave de los derroteros de nuestra charla pueden encontrarse en el título de la misma: "Faërie sin fronteras: visiones de la Fantasía en Europa y Latinoamérica". No adelanto más, porque creo que semejante título es también una postura ante nuestro rol de autores, una formulación poética y una declaración de principios en tiempos en que la Fantasía deambula desamparada entre las visiones comerciales y/o de la cultura ñoña y el esbonismo de la "ficción literaria" (a.k.a "mal realismo glorificado"). 

Lo mismo que hemos hecho desde al menos 2010, en realidad, pero esta vez juntos, desde fuera de la miseria de las comunidades de género y ante un público nuevo. ¿Cómo no voy a considerar esta oportunidad como una gracia?

En fin, comparto a continuación los detalles del evento. No puedo dejar de recomendar la charla que realizarán Hugo Hinojosa y mi amiga Claudia Andrade, que abordarán un tema tan interesante (y, por desgracia, exploratorio aún) como el estudio semiótico y literario de los mapas de obras de Fantasía. También hay talleres de creación, para quienes disfruten esas instancias.


Información

-Fecha y hora: Sábado 10 de diciembre. El evento comienza a las 12:00 pm, con nuestra charla de una hora, y finaliza a las 16:00 pm.

-Ubicación: Biblioteca de Santiago (Matucana 151, Metro Quinta Normal). Sala Juvenil.

-Nombre de nuestra charla: "Faërie sin fronteras: visiones de la Fantasía en Europa y Latinoamérica"

-Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/1221255994635853/

-Programa oficial: El programa puede consultarse aquí, pero por alguna razón desconocida no pude incrustar el código en Blogger, así que resubí el archivo a mi cuenta de Scribd para mostrarlo en esta entrada.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Conocí a Verónica Murguía


Presentación de Verónica (a la derecha).
Foto de Ediciones SM Chile.
Ante el descalabro que suponía para mí la sensación constante de estar rodeada de espejos y humo en lo que a la Fantasía en Chile refiere, me dediqué a buscar personas y obras que me resultaran relevantes fuera de las barreras de mi país. Sabía que no sería una tarea sencilla, pues suponía que me encontraría con nuevos obstáculos, añadidos a mis dificultades habituales: buscar Fantasía en un contexto obsesionado con lo fantástico y la ciencia ficción, y buscar Fantasía de calidad en un contexto en el que tienden a destacar sólo obras con gran potencial comercial y autores con un gran arrastre de marketing a sus espaldas.

No me equivoqué. La tarea se asemejó mucho a buscar un anillo diminuto entre el brezo, en una tierra que está ya cubierta de anillos de todos los tamaños, formas y colores. Pero, ay, los cuentos de hadas me habían enseñado que los objetos mágicos son inflexibles en sus ataduras con nosotros y que yo jamás podría conformarme con un anillo que no fuese aquel que había forjado en mis deseos, hermano del que yo misma alojaba en mi propio dedo, tan tosco y atrevido como yo misma. 

En el coloquio de Fantasía de hace unos meses, comenté algo que aún recuerdo: no comencé a escribir para hacer amigos. Esto es rigurosamente cierto. En mis años adolescente añoré compañía y un sentido de comunidad, pero cuando al fin logré dar con algo parecido a ello con el tiempo, descubrí que eso no era lo que buscaba. Rara vez encontraba personas con las que resonaran las mismas notas o las mismas imágenes, o que al menos entre melodías y visiones distintas pudiéramos dialogar, y a la mayoría la fui perdiendo por distintas razones. Para cuando empecé con mi nueva búsqueda internacional, aún no conocía a la gente que hoy procura acompañarme en eso en mi propio territorio, con mayor o menor sintonía.

¿Encontré el anillo finalmente? ¡Sí! Y no uno, sino un pequeño puñado que poco a poco, y contra toda expectativa, va aumentando. Ligado a mis recientes intereses de investigación (en principio, un poco forzados por la estrechez de miras de la academia chilena), comencé a descubrir autoras de gran tradición que escribían en español literatura de Fantasía de gran valor estético, con una propuesta personal muy sólida y atractiva. Pero también, debido a mi insistencia a ignorar la difusión masiva de ciertos nombres reiterativos y en cambio indagar en algunos de nulo reconocimiento, di con obras y autores desconocidos igualmente valiosos, como Jesús Fernández o Mariela González, entre otros. 

Y esa conexión tan fuerte entre imaginarios, concepciones sobre la literatura y la vida y amores en común, me inclinó a acercarme a ellos de una manera más íntima. Había olvidado lo necesario que era compartir con autores con los que me sintiera menos sola. Recordé cuánto quería leer novelas y cuentos en español que me iluminaran los ojos con sus historias y aventuras y que me deleitaran con su particular uso del lenguaje. O cuánto necesitaba conocer expresiones de Faërie que tal vez yo jamás trabajaría, pero que podrían igualmente estremecerme.

Estas sensaciones fueron las que volví a sentir al conocer a Verónica Murguía, escritora mexicana de gran trayectoria en literatura infantil y juvenil, pero también con trabajos maravillosos de Fantasía o incluso aproximaciones narrativas a las siempre complejos mundos y formas del medioevo. 

A Verónica quería leerla desde enterarme que su novela Loba había sido ganadora del Premio Gran Angular de 2013. Que una obra de Fantasía juvenil escrita por una latinoamericana irrumpiera en un premio de semejante perfil me parecía una anomalía maravillosa, que por lo menos era digna de mi curiosidad. Por supuesto, entonces la obra no estaba disponible en Chile y nadie aquí parecía conocer a la autora, a pesar de que ya tuviese la bellísima compilación El ángel de Nicolás editada desde el sello de LOM (cosa que, naturalmente, yo ignoraba). Tuvieron que pasar años antes de que Loba llegara a librerías chilenas. Entonces, amparada por las elogiosas recomendaciones de Gabriela Damián, también escritora mexicana y amante de la imaginación (vamos, una más de los pocos anillos que he encontrado), hice algo que ya casi no hacía: me compré a ciegas la novela. 

Está claro que la amé, que la disfruté y que la sufrí. De hecho, considero que en ella se encuentra uno de los pasajes más hermosos de la Fantasía escrita en español, cuya lectura me detuvo el mundo por unos instantes y que, hasta hoy, sigo presentando con entusiasmo al resto de gente-anillo que voy conociendo en mi camino. 

Anteriormente ya he hablado de manera entusiasta de la Saga de los Confines de Liliana Bodoc. He reseñado sus tres libros e incluso he publicado un artículo académico muy crítico hacia la cansina y aburridísima lectura alegórica desde la que suele valorarse la novela por estos lares, explicitando la necesidad de leerla desde los códigos de la Fantasía. Sin embargo, hay algo problemático sobre esta serie que conviene mencionar ahora, y que en todo caso tiene que ver con su recepción en cuanto a un posible modelo de “Fantasía latinoamericana”. Ha rondado mucho en los últimos años la idea de que este concepto —que he colocado entre comillas por su aparente disonancia— debe apuntar a una Fantasía que recoja exclusivamente los referentes culturales y míticos de nuestro país y continente. Quienes insisten en esta propuesta hasta el punto de agredir a quienes pensamos distinto suelen ser personas rabiosamente localistas, que en realidad no conocen lo suficiente ni de Fantasía ni de la propia mitología precolombina (y, de paso, tampoco de algunos teóricos o enfoques de teoría literaria latinoamericana, que podrían serles de utilidad intelectual para la discusión). 

Me encantaría saber cómo percibirían estas personas una novela como Loba, que está emplazada en un contexto de medioevo europeo y cuyas fuentes beben de diversas mitologías y tradiciones y formas literarias europeas, desde los versos de los romances hasta la figura arquetípica de personajes como el dragón y el mago, aquí inspirados en Smaug (Tolkien) y Ged (Le Guin), respectivamente. Si hasta ahora las críticas más usuales de adscribir a modelos europeos se centraban en el hecho de que las obras resultantes eran de perfil genérico y muy poco literarias, Loba arrasa con esas valoraciones al presentarse como una obra pulida y madura, plena y críticamente consciente de su tradición.

Por supuesto, estos aspectos no son lo único que destaca de Loba. De hecho, en el contexto de un trabajo universitario, quise analizar la figura protagónica de Soledad, joven princesa devenida por su propia voluntad y celo en guerrera, con inesperadas consecuencias, desde las teorías feministas. Para quienes estén obsesionados con el concepto de “mujer fuerte” que hoy campea a sus anchas en la ficción de género, Soledad supondrá un modelo que escapará a todo margen. Ni suficientemente señorita, como la impulsarían los códigos culturales por su género, ni suficientemente bruta, como desearía ella misma plasmarse desde los códigos de los varones guerreros, Soledad se desmarca de todo y su aventura se vuelve la búsqueda de una tercera vía, desde la paz y de un amor hacia todo su mundo. Leyendo su historia, sentí que la adolescente que yo misma había sido, extraviada en su propia encrucijada, había encontrado al fin su respuesta, casi quince años más tarde de lo ideal, pero no demasiado tarde.

Precisamente éste fue el eje en el que me basé para mi primera colaboración en el proyecto colectivo de La Nave Invisible, del que tengo pendiente aún escribir por aquí. Me sentía contenta con la idea de presentarle al público español, que parece seguir teniendo como referentes únicos de literatura de imaginación latinoamericana a nombres ultra canónicos (y viejísimos), una autora contemporánea con una gran obra. 

Grata sorpresa me llevaría cuando, a propósito de enseñarle mi texto a Gabriela, la propia Verónica se puso en contacto conmigo para conversar sobre él, sobre la literatura y sobre la vida, pero ante todo para avisarme que estaba invitada a la Feria Internacional del Libro de Santiago (FILSA) de este año y que podríamos conocernos.

Cuento corto, todo salió estupendamente bien. Sentí hallar en Verónica una nueva compañera de viaje en esta loquísima quest de autores de Fantasía que hubiera oído de una forma u otra la Nota y que ahora intentaran escribir de esa experiencia en la lengua que compartimos. Todos los sentimientos de soledad, de humillación y de incomprensión constantes que suelo vivir en mi vida por expresar mi amor por la Fantasía quedaron agazapados mientras conversábamos. 

¡Fue un diálogo tan bonito, estimulante y reparador! Me hizo sentir también que otra gracia de escribir Fantasía, además de rozar un consuelo para nuestra naturaleza caída desde las visiones de Faërie, es poder llegar a comunicarse al fin con esos otros dispersos por el mundo y compartir, por ejemplo, nuestro ígneo y entrañable amor por los dragones sólo a partir de unas pocas palabras y de un encuentro de miradas encendidas. 

Tras nuestra conversación, acudí a la charla de presentación de las novelas Loba y El fuego verde, ésta última una reedición corregida de una obra publicada originalmente en 1999 y que recién ahora se estrena en nuestro país. Verónica hizo una exposición estupenda y muy amena, demostrando tanto su gran bagaje cultural histórico y literario como su gran sentido del humor. Geniales me parecieron sus palabras respecto a las características del halcón como ave de presa (cuya expresión literaria se ve encarnada en Alagrís, compañero alado de Soledad) o su interés por la cultura árabe, plasmada en su novela Auliya, aún inédita en Chile.

No puedo dejar de destacar también un último y maravilloso gesto de complicidad tras la charla. A propósito de una pregunta de un señor respecto a la conformación de un canon para niños de nuestro continente, pregunta que Verónica respondió de manera integradora y universalista, intervino una señora con la cantinela de la importancia de “nuestra identidad [latinoamericana]”, etcétera. La charla finalizó antes de que pudiera respondérsele, pero dio igual. Creo que ese brevísimo intercambio de desconciertos entre Verónica y yo tras sus palabras, compartido posteriormente por Emilio, fue un pequeño y bello guiño de comprensión mutua: ¡que tengamos que seguir lidiando con esas cosas…!

Como sea, prefiero quedarme con lo siguiente como último recuerdo de la velada: este precioso dragón de lanita que me regaló Verónica, que fue creado por personas que no conocían dragones convencionales y que usaron como referencia a criaturas reales. Creo que buena parte de su belleza estriba precisamente en su curiosa anatomía, nacida de la búsqueda a tiendas de su tradición fabulosa y a la vez del amor de querer representarlo a partir de los remanentes de la maravilla que nos quedan. ¿No se parece eso también a nuestra propia labor como creadores? 

Les presento entonces a Quetzalcóphilax (bautizado por Emilio), nuevo guardián de nuestra aún desorganizada biblioteca de Fantasía, que espero esté desde ahora llena de obras escritas en distintos idiomas, pero compartiendo una sola lengua universal: la de la imaginación.

Quetzalcóphilax, el dragón de lanita.
(Favor ignorar los libros de la repisa. No están organizados según orden particular)

(Nota: Verónica, Emilio y yo nos sacamos una foto juntos, desde luego, pero soy una mujer tímida y prefiero guardar ese tipo de registros para mí y mi círculo cercano).

sábado, 3 de diciembre de 2016

Cambios en el blog

Imagen de portada de Arboloria.
Es el Árbol de Mana de
la serie RPG homónima.

Hace mucho que no me dedicaba a la revisión y cuidado de este blog. Hay muchas razones para explicar mi desidia. Las personales tienen que ver con mi falta de tiempo (trabajo, estudio, licencias médicas) y mi flojera natural (se explica por sí sola); las externas, con la decadencia del formato blog en el contexto chileno y el desinterés absoluto que suscitan blogs de escritores a los que no nos interesan los consejos de escritura ni de Worldbuilding. ¿Para qué desperdiciar tiempo en los aspectos más superficiales de un sitio que leen muy pocas personas? Mejor centrarse en el contenido, obviamente, aunque ya habrán notado que en los últimos años he tendido a escribir para webs externas, en su mayoría españolas y sobre todo de videojuegos, que me han asegurado mayor desafío, mejor recepción y un público objetivo menos mamerto que el chileno (e incluso menos agresivo, lo que ya es mucho decir).

El punto es que mi aturdimiento en estas cosas ha sido tal que ni siquiera pasé a tiempo a anunciar por aquí que había abierto una pequeña web personal bajo el servicio de Weebly, a la que llamé Arboloria [vayan a verla ahora; es muy limpia]. A propósito precisamente de la gran cantidad de textos que tengo esparcidos por el universo, me pareció una buena idea tener un espacio propio donde alojarlos, creando respaldos muy organizados que pudieran prevenir las típicas pérdidas de material al modificarse una URL o cerrarse una página web ajena, cosas que me desesperan.

Curiosamente, Weebly ha resultado un servicio bastante satisfactorio para la humildad de mis requerimientos. No pretendo reemplazar Tierra de Fay por Arboloria, claro; antes bien, ésta es una suerte de archivo selectivo de mi trabajo. Sin embargo, precisamente porque este blog ya no es un espacio idóneo para mantener actualizados mis perfiles académicos y literarios, he limpiado el menú de contenido original y he actualizado y modificado algunos enlaces para que redirijan a las páginas correspondientes de Arboloria. Creo que el resultado es mucho menos engorroso. 

No sé qué utilidad pueda tener para ustedes estos cambios, pero para mí han sido un alivio. De un tiempo a esta parte, he tenido que hacer uso constante de algunos de estos enlaces para mostrar mi trabajo, y también para reconstruir mi CV académico en miras a tediosas postulaciones. Con todo, pensé que sería deferente contarles de estos cambios por aquí también. 

Tiene algo de encanto escribir en Fay: es como hablarle al viento.

martes, 13 de septiembre de 2016

Lanzamiento del libro académico Literatura para infancia, adolescencia y juventud


Hace unos años, se realizó una convocatoria abierta para el envío de artículos académicos sobre literatura infantil y juvenil. La entidad que organizó la convocatoria era el colectivo CiEL Chile (acrónimo de Centro de Investigación y Estudios Literarios), nacido por la iniciativa personal de un grupo de doctorandas de la Universidad de Chile que compartían su interés por el estudio estético de la LIJ, campo que rara vez se abordaba en Chile debido a la predominancia de los enfoques educativos y de fomento lector.

Interesada por el énfasis en aquélla mirada, tan necesaria para mí tras mi paso por el Diplomado en Literatura Infantil y Juvenil y Fomento Lector de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), indagué en las bases de la convocatoria para considerar mi participación. Recuerdo que su lectura fue en su momento motivo de discusión con algunas integrantes de CiEL debido a su restricción, pues sólo aceptarían propuestas que se ciñeran a literatura hispanoamericana. Por supuesto que mi intención inicial era trabajar con algunos de los autores de los que más he disfrutado sus obras de Fantasía, y por supuesto que todos los nombres que barajaba eran angloparlantes. Me sentí frustrada: ¿es que nunca podría trabajar en mi propio país con la literatura que amaba? ¿No era nuestra aproximación latinoamericana relevante también en el estudio especializado de obras extranjeras, e incluso necesaria, por la ausencia reiterada de rigor toda vez que un académico hispanoamericano trata de hablar de ellas?

En fin: por supuesto también que yo siempre he sido muy terca, pero como esta discusión en particular fue entre mujeres adultas y pensantes, no hubo instancia para los insultos ni el paternalismo. Las chicas de CiEL me expusieron sus razones y, aunque no me convencieron entonces, la cosa no salió de un mero intercambio de opiniones.

Sin embargo, mi terquedad no me dejó tranquila. ¿Por qué no intentar participar, de todos modos? ¿Qué perdía, fuera de tiempo y energía, que se me iban a manos llenas igualmente? Pensé en las obras latinoamericanas que había leído hasta entonces y comencé a evaluarlas en función de mi interés personal en ellas como lectora y su mérito estético para trabajarlo en un potencial artículo. 

Naturalmente, descarté todo el catálogo chileno que había leído hasta entonces para las reseñas de Fantasía Austral. Eso me permitió recordar mi feliz lectura de la Saga de los Confines de la argentina Liliana Bodoc, y entonces la hipótesis de lectura emergió con facilidad: estudiar la obra intentando una aproximación crítica a la valoración más recurrente, que se encallaba aburridamente en su supuesta alegoría de la conquista española en tierras americanas. Sentía que ese juicio, además de esconder un rencor no resuelto hacia Europa, limitaba la apreciación de la belleza de la obra, y que era muy propio de gente que no sabía leer Fantasía. Vamos a intentar algo distinto, me dije. Vamos a evidenciar cómo leí yo la obra, a ver si podremos abrir posibilidades de lectura e interpretación poco exploradas. Vamos a realzar su relevancia en su calidad de obra de Fantasía.

Y bueno, mi propuesta fue aceptada por CiEL y pasó entonces al proceso de edición, con el que quedé bastante conforme, dado que mis arranques pasionales suelen ser muy poco académicos y necesito que alguien me eche un poco de barro frío sobre las letras. 

Sin embargo, la publicación de las propuestas críticas terminó alargándose unos años por diversas razones. Quizá el más relevante se presentó porque CiEL, a partir del manuscrito con nuestros artículos, tuvo la fortuna de hacerse merecedor del Fondo Rector Juvenal Henríquez, un fondo editorial de la Universidad de Chile para publicaciones académicas enviadas por integrantes de su comunidad universitaria. Eso significaba que la obra sería publicada como un libro editado por Editorial Universitaria, sello de esta institución. En términos prácticos, eso implicó que la obra pasara a un dilatado proceso de edición externa.

Sin embargo, tras un sinfín de contratiempos, la obra ha salido felizmente al mercado este año. 

Primera página de mi artículo.

El lanzamiento del libro será el 21 de septiembre a las 19:00 horas, en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. A continuación dejo la invitación oficial.


Dejaré también, para algún eventual interesado, el texto de contraportada del libro y el índice de artículos.

Contraportada

En Chile la literatura para infancia, adolescencia y juventud registra un sostenido desarrollo durante los últimos quince años, convirtiéndose en una de las expresiones literarias de mayor producción editorial y en un fenómeno variado y cambiante. Aun presentando gran riqueza, esta área ha sido explorada de forma minoritaria en el contexto nacional. Así, el presente libro constituye un aporte para quienes se interesan en estas formas literarias, tanto desde el ámbito de la educación del fomento lector, así como también —y de forma crucial— desde la investigación literaria y otras áreas humanistas afines. 

Literatura para infancia, adolescencia y juventud: reflexiones desde los estudios literarios viene a nutrir, desde los desarrollos teórico-críticos de los estudios literarios, el incipiente diálogo sobre estas expresiones discursivas. La apuesta es explorar cómo estos discursos no solo construyen mundos ficcionales sino, también, cómo conforman una diversidad de discursos ideológicos, relevándose así la importancia de estos textos literarios no solo como creaciones artísticas, sino en tanto producciones discursivas socioculturales. 

En suma, esta es una propuesta novedosa que busca resignificar esta literatura en el ámbito académico, con el objetivo de entregarle mayor atención y visibilidad, a la vez que intenta posicionarla como una forma literaria significativa que requiere ser estudiada y analizada.

Índice de artículos

Breve recorrido historiográfico: origen y transformaciones de los cuentos maravillosos europeos
Camila Valenzuela León

Dispositivos de vigilancia sobre el cuerpo femenino en la narrativa chilena para adolescentes y jóvenes: La Quintrala de Magdalena Petit y Nuestras Sombras de María Teresa Budge
Claudia Andrade Ecchio

El cuerpo del niño en Papelucho de Marcela Paz: voz y cronotopo infantil
Isabel Ibaceta Gallardo

Canto para mañana, construyendo una nueva literatura para niños y niñas
Anahí Magdalena Troncoso Araya

Cuestiones actuales en torno al libro-álbum: el ilustrador y el autor, el texto y la imagen, lo etario y los modos de leer
Mariel Rabasa, María Marcela Ramírez

Lo onírico como vía de liberación en El globo de Isol
Lucía Acuña Avilés

Trascendiendo el imaginario latinoamericano: la Fantasía en La Saga de los Confines de Liliana Bodoc
Paula Rivera Donoso 

Breve panorama crítico de la narrativa para adolescentes y jóvenes
Carolina Pizarro Cortés

Enlaces relevantes

Revista Umbral, dedicada a la publicación de comentarios críticos de obras latinoamericanas de LIJ



martes, 10 de mayo de 2016

Participación en Coloquio de Literatura de Fantasía (CiEL Chile, 2016)


En medio de mis deberes laborales y académicos (¡y mis proyectos de escritura personales, claro!), tengo el agrado de compartir una nueva iniciativa en la que estaré presente como autora: el Coloquio de Literatura de Fantasía, organizado por CiEL Chile (Centro de Investigación y Estudios Literarios: Discursos para la Infancia, Adolescencia y Juventud). En este evento, participaré en la segunda mesa junto al escritor José Luis Flores, para hablar de la Fantasía y el quehacer literario. La primera mesa, en tanto, se destinará a la exposición de dos ponencias a cargo, respectivamente, de Karina Bordon y Emilio Araya. (He dejado los datos relevantes del evento hacia el final de la entrada).

CiEL Chile ha destacado como por ser una de las principales iniciativas en Chile dedicadas al estudio académico de la literatura infantil y juvenil, un campo que se echaba en falta entre tanta iniciativa de fomento lector. Uno de sus principales canales de acción es la revista Umbral, en donde se publican artículos sobre obras de LIJ latinoamericanas. De este interés surgió también el proyecto de un libro de estudios críticos, financiado con un fondo de la Universidad de Chile, a publicarse dentro de este año. En esta publicación he participado con un ensayo académico sobre la obra de la argentina Liliana Bodoc, uno de los exponentes más interesantes de Fantasía en Latinoamérica.

La idea original de este coloquio (o al menos la línea desde la que Emilio y yo pretenderemos hablar) será discutir y dialogar en torno a las poéticas literarias de la Fantasía, principalmente en cuanto a su necesidad (o urgencia) en tiempos en los que se la concibe como un rótulo comercial o una subliteratura antes que como estética o modo, sobre todo en nuestro contexto latinoamericano. Es decir, un enfoque que ambos hemos venido trabajando ya desde hace años desde nuestros respectivos frentes.

¡Por cierto! Entre las cosas que me han tenido más ocupada este último tiempo se cuenta mi ingreso al programa de Máster en Literatura de la Universidad de Chile. Mi precipitado regreso a la academia surgió un poco por motivos... peculiares, que no comentaré por acá, pero creo que hasta ahora la cosa no ha andado mal, fuera de algunos aspectos traumáticos esperables y mi agotamiento constante. Como siempre, estoy luchando con todas mis fuerzas para desmontar las limitaciones inherentes a un programa de postgrado y trabajar todo lo que pueda con la Fantasía y/o con la LIJ. Quienes me conocen podrían dar fe de que no podría ser de otra forma.

Aunque siempre he disfrutado mucho escribir en este blog, a pesar de su perfil anómalo en un mundo en que los blogs "literarios" hablan de cualquier cosa menos de literatura, estoy en una etapa de mi vida en que necesito concentrar mis energías en iniciativas más útiles, que me permitan cimentar de manera más sólida una trayectoria intelectual y que me pongan en contacto con gente que pueda estimularme en ese sentido. Paradójicamente, la academia se presenta ahora mismo como un espacio para ello. No sé qué irá a salir de todo esto (mi relación con la academia es muy ambigua, en realidad), pero intentaré difundir por acá cualquier cosa relevante que haga en esta línea, como lo estoy haciendo con este coloquio.

Naturalmente, espero que los mismos de siempre puedan acompañarme en este viaje :)



Información del evento


 Página oficial de CiEL sobre el coloquio

Aquí.

Afiche



Programa
 

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