martes, 29 de enero de 2013

Ilustración: Saga Wormworld de Daniel Lieske

Daniel Lieske (1977, Alemania) es un ilustrador que se encuentra desarrollando una historia infantil de Baja Fantasía en su proyecto The Wormworld Saga. Concebido inicialmente como webcómic, ahora está empezando a publicarse impreso gracias al apoyo de los lectores.

wormwood saga
Daniel Lieske (1977, Alemania) es un ilustrador que se ha ido ganando poco a poco un lugar en la ilustración de Fantasía por la calidad y sencillez —que no simpleza— que exhibe su trabajo principal: The Wormworld Saga, una historia de Baja Fantasía que a pesar de contar hasta la fecha con tan sólo cuatro capítulos ha conquistado el corazón de muchos lectores, hasta el punto de hacerle alcanzar un total de 137% de financiamento en Kickstarter para permitir su publicación en papel. 

Lieske cuenta en su descripción biográfica que sus recuerdos más importantes de infancia eran sus excursiones a los bosques, así como su afición por diversas películas de aventuras, elementos que sin duda están presentes en TWS. Sin embargo, creo que la influencia narrativa del autor también se asienta en la literatura, como puede ser el hecho de nombrar como “Michael Ende” a la escuela a donde asiste el protagonista, igual que el clásico autor alemán de LIJ de Fantasía.

El planteamiento mismo de la obra recuerda bastante al de La Historia Interminable de Ende: Jonas, un niño que vive solo con su padre, se encuentra en una crisis infantil. Es bastante soñador y eso le ha hecho bajar drásticamente su rendimiento en la escuela, lo que le angustia por lo estricto que es papá con él al respecto. Ahora que ha terminado el periodo escolar y que Jonas está a punto de cambiarse de establecimiento, tiene que lidiar además con la presión de estudiar a lo largo de todas sus vacaciones en la casa de campo de su abuela. Lo que ni ella ni el padre saben es que el niño se las ha arreglado para no abandonar sus juegos por sus deberes… El conflicto que se genera cuando es descubierto lo lleva por obra del destino a abrir un portal en el desván hacia otro mundo, uno en donde su presencia será de gran importancia en su salvación.

La construcción de este Mundo Secundario, aun contándose con tan pocos capítulos, es notable. Siendo un trabajo gráfico, Lieske recurre a sus habilidades ilustrativas para mostrarnos toda la exuberancia de su colorida naturaleza, prefiriendo planos amplios que resalten, por contraste, la pequeñez humana. Es indudable que las referencias estéticas para este mundo provienen de la América precolombina, como lo demuestra su civilización, su cultura, su arte y su cosmogonía. Este aspecto me parece destacable, considerando que actualmente en Latinoamérica se critica mucho a los artistas de la Fantasía cuando optan estéticamente por inspirarse en culturas que no son la propia, cuando lo importante no es la elección por sí sola, sino el trabajo que haga con ella. Y Lieske lo hace bien, pues sería imposible concebir TWS en un entorno de Fantasía germánica.

Es difícil hablar más del argumento teniendo sólo cuatro capítulos actualmente, con un quinto en camino. Al menos el cuarto devela por fin parte del rol de Jonas en Wormworld, enlazándolo además con su historia personal en su propio mundo. Todo indica que la historia va a seguir el tradicional camino del héroe, aunque eso no debería suponer un defecto dada la prolijidad artística del proyecto.

Concebido como una novela gráfica que sigue los patrones del webcómic, TWS es una obra gratuita cuya lectura se realiza bajo el sistema de scroll descendente, existiendo también una aplicación de iPAD y ahora, recientemente, una edición impresa gracias al apoyo de los lectores por Kickstarter. Es realmente meritoria la campaña que Lieske se empeñó en programar, ya que no sólo dejó su trabajo para dedicarse a tiempo completo en esta obra, sino que también preparó una lista de perks (recompensas exclusivas a los donantes) alucinante, tan originales como valiosas desde todo punto de vista, lo que nos demuestra una vez más que hay esperanza en la autogestión cuando una obra es de calidad y sus lectores/espectadores son comprometidos.

Siendo la Baja Fantasía un área que podría ser una excelente puerta de entrada al género, TWS se yergue como una curiosa iniciativa para representarla. Muy recomendable.

Sitios de referencia


martes, 22 de enero de 2013

Música: Joe Hisaishi, compositor de Studio Ghibli

El compositor japonés Joe Hisaishi ha creado las bandas sonoras de la filmografía del Studio Ghibli por más de 25 años. Podría decirse que sus composiciones son tan potentes narrativamente como cualquiera de las historias de Miyazaki. Como muestra, uno de sus conciertos.

Joe Hisaishi-Studio Ghibli-Budokan
Nadie puede discutir que Japón es una de las naciones que ha aportado algunas de las obras de arte contemporáneas más hermosas y sinceras a nuestro mundo. Como si eso por sí solo fuera poco, a mi juicio algunos creadores nipones pueden adjudicarse el mérito adicional de que muchos de sus trabajos siguen teniendo una calidad de excelencia a pesar de estar dirigidos a un público masivo, que no necesariamente tiene o precisa de formación académica o artística para disfrutar o conmoverse con estas obras. 

Uno de los numerosos ejemplos que podría citar es el caso de las composiciones que Joe Hisaishi ha venido creando para las películas del Studio Ghibli a lo largo de más de 25 años. ¿Por qué empezar con el compositor en lugar de hacerlo con las películas mismas, que son las que cuentan las historias? Pues porque creo que la música, y en especial la música de Hisaishi, es una historia en sí misma. Además, la magnitud que supone la colección Ghibli, tanto en cantidad como en calidad, requeriría de un estudio mucho más profundo al que sin embargo deseo abocarme a largo plazo antes de exponerlo en este sitio. 

Por ahora me quedo con algo que se resiste a toda palabra o explicación como lo es la música. Antes de ello, en todo caso, conviene contextualizar brevemente por qué creo que Hisaishi es tan relevante en el trabajo fílmico de Ghibli. Considero que lo es porque me resulta imposible imaginarme alguna de estas películas, por muy potente que sea su narrativa, sin estas composiciones. La música de Hisaishi es tan sublime que no puede clasificarse como simple música de fondo o de ambientación. Como mencioné anteriormente, estas melodías cuentan su propia historia, enroscada en las escenas de las películas, transmitiéndonos y contándonos mucho sobre los eventos y los personajes que vemos en pantalla. 

Quizá porque no he visto demasiadas veces las películas —y de hecho, hay varias que no he visto aún—, no retengo en mi memoria todas las melodías, pero sí me ha sucedido que me ha tocado oírlas y me han “sonado” a Hisaishi, y si alguien lego en asuntos musicales puede lograr este ejercicio de asociación, sin duda su compositor es capaz de imprimir un sello estético personal a sus obras que cualquier persona puede reconocer una vez que se ha dejado conmover por al menos uno de sus trabajos. 

Y una de las cosas más notables al respecto es que este sello estético se mantiene a pesar de las diferentes naturalezas de las composiciones, acordes al espíritu de la historia de turno. Así, por ejemplo, podemos oír tonadas sencillas y de rememoración infantil en Mi Vecino Totoro o Ponyo en el Acantilado, otras solemnes como en La Princesa Mononoke, de influencias europeas en El Castillo Andante o incluso marcadas por las tendencias en boga de determinadas épocas, como el uso de sintetizadores en algunas melodías de Nausicaä del Valle del Viento. Como sea, y a pesar de las esperables diferencias de calidad entre algunas piezas en comparación con otras, cada una de estas composiciones consigue el efecto que toda pieza musical creada para un medio audiovisual debería lograr: potenciar la narrativa como un todo en lugar de simplemente adornarla. 

Existe además un factor que acaso sea el más importante: el factor emocional. Considerando la cantidad de fanáticos que ha ido ganando el Studio Ghibli a lo largo de los años gracias a la calidad de sus producciones, o aun sólo tomando en cuenta aquellas personas que alguna vez disfrutaron de sus películas animadas en su infancia, se entiende plenamente el poder evocativo de estas composiciones. 

Hisaishi tiene ese particular don que he percibido en pocos artistas y que es el de hacernos sentir que es posible un mundo mejor, o bien, que al menos fue posible alguna vez y que la naturaleza y destino humanos no son sólo perdición y desesperanza si en verdad así lo deseamos. Más allá de que esto sea  razonable o no, ¿no es ese al fin y al cabo uno de los sentidos posibles del arte? Sin duda es mucho más fácil crear desde la condena y reflejarla en nuestras obras, porque es lo que vemos todos los días (y, en algunos casos, lo que somos), ¿pero y si optamos por hacer lo contrario? Si yo ya no puedo creer en la esperanza para mí, ¿por qué al menos no intentar crear obras que despierten la esperanza en los demás y los aparten de mi propia condena? ¿No es esa, paradójicamente, una esperanza también? 

Se asemeja mucho, por cierto, a la paradoja de la Fantasía, que al nacer de la más potente imaginación es la mejor herramienta para hablar de la verdadera naturaleza y el verdadero destino humano. No creo que sea coincidencia que las películas del Studio Ghibli sean prácticamente en su totalidad de Fantasía y que las composiciones de Hisaishi pueden llegar a producir exactamente las mismas sensaciones que una historia de Fantasía. Tampoco que ambos artistas sean amigos. Y creo que en ese secreto e inexplicable lazo reside también el motivo por el cual tantos fantasistas como yo misma, sin importar edad, procedencia o cultura, adoramos estas películas por todo lo que las hace posibles. 

Me gusta pensar que la música de Hisaishi, para quien no ha visto aún las películas, funciona casi como el prólogo a un viaje maravilloso que espera del otro lado del portal; y para quien ya las han visto, como una foto que nos permite regresar siempre que queramos a esos mundos que en el fondo nunca dejarán de ser parte de nosotros. 

Y para tenderles ya sea el prólogo o la foto, estimo que lo mejor es esta grabación íntegra del concierto que se realizó en 2008 en el teatro Nippon Budokan, con una capacidad de más de 14.000 asientos y un total aproximado de 1.160 músicos, tanto aquellos de la New Japan Philharmonic World Dream Orchestra como los niños coristas de Little Singers of Tokyo, los coros Ippan Koubo y Ritsuyuukai, una banda musical de 160 miembros y seis vocalistas solistas. 

El concierto se realizó en conmemoración de los 25 años de estrecha colaboración entre Hisaishi y Miyazaki y para el lanzamiento de Ponyo, motivo acaso por el cual las composiciones para esta película predominan. El track list, sin embargo, abarca buena parte del catálogo de Ghibli, desde la clásica Nausicaä, pasando por el éxito de El Viaje de Chihiro y esa maravilla de maravillas que es Mi Vecino Totoro, entre otras joyas, todas con sus correspondientes arreglos sinfónicos. 

Cabe destacar además el dinamismo que suponen la inclusión de pantallas gigantes que muestran fragmentos de cada película homenajeada, así como la pomposa llegada de la banda musical y la tierna intervención de los niños. Ahora bien, sin duda uno de los eventos más bellos de todo este espectáculo se presenta cuando ambos amigos de años se encuentran en el escenario… Si esas miradas no encierran el sentido del arte y de la vida, entonces no sé qué podría contenerlo. 

Y así, sin más cháchara, pasemos a lo bueno: ¡Joe Hisaishi en concierto! ¡Disfrútenlo! :D



(Nota: el video fue subido por un usuario cualquiera de You Tube, así que la permanencia del enlace no depende de mí. Por supuesto, quien pueda permitirse el lujo de comprar el concierto en Blu-Ray, que lo haga. Vale la pena. Para el resto, siempre nos quedará internet) 

Referencias:


martes, 15 de enero de 2013

Conceptos: ¿Qué es la Fantasía? (II)

TEMAS: 1-. Características de la literatura fantástica 2-.Lo fantástico y el real maravilloso en Latinoamérica

cortazar-cuento-fantastico


TEMAS:


1-. Características de la literatura fantástica
2-.Lo fantástico y el real maravilloso en Latinoamérica


En la entrada anterior, nos dedicamos a escarbar brevemente en la etimología de la confusa palabra “Fantasía” para luego analizar en detalle sus variadas definiciones de diccionario. Así fue como, tras agrupar aquellas en común, dimos con tres concepciones, dos de ellas positivas y una negativa. Ahora empezaremos a centrarnos ya directamente en la Fantasía y su relación con la literatura, para así detectar visiones que se tiene de ella actualmente en Chile. Comenzaremos con la primera concepción, que se relaciona con la el concepto general de “literatura fantástica”.

La Literatura Fantástica

En primer lugar, lo más frecuente al momento de referirse a literatura fantástica es nombrar obras clásicas de autores como Poe, Hoffmann y, desde Latinoamérica, Borges o Cortázar. 

Este tipo de literatura proviene de tempranos relatos europeos que poseían una característica en común: la incertidumbre del hombre supuestamente racional ante un hecho sobrenatural, incapaz de ser explicado bajo la lógica tradicional. Estos hechos irrumpían progresivamente en la existencia cotidiana y “realista” de los personajes, minando poco a poco sus certezas en el raciocinio humano y haciéndolos entrar en un estado de confusión. Esta confusión fue definida posteriormente por Todorov como una vacilación de la percepción: punto, según él, donde se condensaría la esencia de lo fantástico.

En ese estado, el personaje no puede estar seguro de si lo que está experimentando es efectivamente un suceso sobrenatural, regido por otras leyes que le son desconocidas, o si se trata de un episodio extraño pero comprensible una vez que se le logra quitar el velo de la ilusión. Y esta confusión se le transmitirá, por consiguiente, al lector, que está tan perplejo como el propio personaje en donde está focalizada la narración. 

Será sólo en esta vacilación en donde Todorov situará lo fantástico (fantastique), perdiendo esta naturaleza el relato tan pronto el hecho sobrenatural se incorpore a un mundo en donde existan leyes que puedan explicarlo (lo maravilloso), o bien, se le consiga explicar racionalmente pese a su extrañeza inicial.

Lo fantástico es bastante recurrente en los relatos góticos, macabros o de horror, por su potencial de asentar lo siniestro y un cuestionamiento hacia la naturaleza humana y los límites que ella ha fijado para determinar el alcance de su poder racional (sobre todo ante el positivismo) y qué es real y qué no lo es.

En Latinoamérica, lo fantástico surge gracias a autores del continente que se formaron literariamente con estas obras clásicas, intentando recrear la esencia de estos relatos desde un contexto local. Hay que recordar que en Latinoamérica los primeros movimientos literarios aparecieron más ligados al cuadro de costumbres o la denuncia política que a la ficción por sí misma, dadas las complejas condiciones sociohistóricas de sus países, de ahí que lo fantástico hay tardado un poco en despegar. 

Sin embargo, aun cuando hayan existido numerosos escritores que comenzaron progresivamente a escribir relatos en los que podrían identificarse los patrones anteriores (Rubén Darío, Leopoldo Lugones o Macedonio Fernández), se suele marcar como período dorado para lo fantástico la publicación de algunos relatos de Jorge Luis Borges

Este autor, junto a Bioy Casares y Silvina Ocampo, sentaron un hito en la difusión de la literatura fantástica no sólo a través de sus creaciones personales, sino también por medio de la publicación de la ya clásica Antología de la Literatura Fantástica. Este volumen incluía tanto a autores canónicos europeos como a latinoamericanos y por lo mismo es aún un referente importante para iniciarse en el área.

De ahí en más, el siguiente punto cúlmine para lo fantástico en nuestro continente vino a través de las obras de Julio Cortázar, que revitalizaron el género hasta niveles sorprendentes, sin dejar de trabajar temas clásicos para lo fantástico. Hasta el día de hoy, gran parte de los relatos de este período son considerados como obras maestras e insuperables de la literatura fantástica.

Pese a que muchos académicos y otros no tanto (como yo) han cuestionado el estudio de Todorov, es indudable que éste es un punto de partida para numerosas aproximaciones hacia lo fantástico. Basándonos en lo explicado hasta el momento, está claro que esta concepción de literatura fantástica se relaciona con la primera definición determinada en la entrada anterior. Aquí, la Fantasía adopta una forma muy particular, pues se vuelve un componente: lo fantástico. Este componente irrumpirá en un mundo en apariencia cotidiano y planteará muchos cuestionamientos tanto en los personajes como en los lectores. Por eso lo fantástico aparecerá casi siempre como algo amenazante y perturbador, que desestabiliza las concepciones sobre la realidad y la irrealidad, como ya hemos mencionado antes.

¿Pero si este tipo de Fantasía apareciera desde un principio asumida en la narración y sus personajes no experimentaran sorpresa ni cuestionamiento alguno? Pues el lector tampoco lo haría, y se dejaría llevar por la coherencia interna del relato. Es lo que Todorov identifica en su estudio como lo maravilloso: lo fantástico incorporado a universo narrativo tras la formulación de nuevas leyes de aceptación. Aunque quizá volvamos a este concepto en una próxima entrada, por ahora lo dejaremos pendiente para finalizar este apartado.

Lo fantástico entendido como maravilloso vino a cristalizar como concepto en Latinoamérica en el prólogo de Alejo Carpentier a su novela El Reino de este Mundo. En esta introducción, el cubano aludía a que sólo en este continente podían darse fenómenos que se regían por su propia lógica, distinta a la europea, al nutrirse tanto de la realidad misma como de la superchería o la convicción en los milagros, entre otros. A esta visión de mundo Carpentier le llamó lo real maravilloso. Con el tiempo, el término se difundiría como realismo mágico, etiqueta que tal vez tuvo más valor en difundir este tipo de literatura latinoamericana como un producto exótico de exportación antes que preservar la transgresora noción original de Carpentier.

Dentro del realismo mágico, se narran hechos imposibles, pero ante los que los personajes —y, lo que es quizá más importante, la narración misma— los asumen sin cuestionamiento alguno. Algunos autores (García Márquez, Rulfo, Donoso, etc.) que trabajaron desde lo fantástico o el realismo mágico entre los 60’ y 70’ en sus obras despertaron tal grado de interés internacional que fueron incluidos en el fenómeno conocido como Boom latinoamericano. Pese a esta etiqueta, la particular forma en la que estos escritores trabajaron desde sus sendos escenarios socioculturales y políticos junto con sus respectivas idiosincrasias nacionales, adoptando con éxito técnicas narrativas de vanguardia, logró que sus obras se inscribieran en la historia de la literatura mundial.

Ahora bien, ya hablemos de lo fantástico como de lo real maravilloso, lo sobrenatural parece siempre convivir con un contexto escrito desde la realidad de cada autor. Sabemos, por ejemplo, que Comala o Macondo no existen en nuestro mundo, pero que por sus características podemos perfectamente identificarlos como recreaciones ficcionales de los pueblos que sus autores conocían. ¿Pero no habíamos visto que la Fantasía era también la creación de un universo nuevo, inexistente bajo estos patrones de realidad?

Es aquí en donde esta primera definición de Fantasía se nos hace estrecha, aun cuando sea la más conocida por los lectores chilenos, por circunstancias lógicas de proximidad continental y de influencias culturales. Para la próxima entrada en esta serie de “¿Qué es la Fantasía?”, entonces, se abordará esa segunda definición sobre Fantasía que trazamos en la entrada pasada, analizándola con especial detalle debido a que será ésta la que principalmente regirá el patrón estético de todo este sitio :)

Lecturas recomendadas:

• Introducción a la Literatura Fantástica, por Tzvetan Todorov

• Antología del Cuento Hispanoamericano del Siglo XX, por Oscar Hahn

• Antología de la Literatura Fantástica, por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo.

• Historia Personal del Boom, por José Donoso

• Prólogo de El Reino de este Mundo, por Alejo Carpentier

miércoles, 9 de enero de 2013

Conceptos: ¿Qué es la Fantasía? (I)

TEMAS: 1-.Etimologías de la palabra Fantasía 2-.Definiciones de la RAE para Fantasía 3-.Definición de tres categorías interpretativas para la Fantasía



visiones de fantasia



TEMAS:



1-.Etimologías de la palabra Fantasía
2-.Definiciones de la RAE para Fantasía
3-.Definición de tres categorías interpretativas para la Fantasía

Siempre que le contaba a alguien que me gustaba la Fantasía me encontraba con una expresión de desconcierto, en parte porque cada persona parecía entender una cosa distinta por esa palabra.

Y es que deben ser pocos los conceptos que son capaces de generar tanta confusión y recelo como el de “Fantasía”, que en la amplitud de sus significados puede asociarse tanto a algo que no existe en el mundo real como a un deseo erótico, pasando por ser sinónimo usual de puerilidad o ridiculez.

Con el tiempo, terminé descubriendo y delimitando cuál era mi concepción personal de la Fantasía gracias a la lectura de diversas obras y a infinitas conversaciones con personas que compartían mis visiones. Pero tras este descubrimiento práctico me quedó la duda respecto a si era posible definir a la Fantasía y sus múltiples sentidos desde una óptica lo más teórica y “objetiva” posible, antes de identificar tanto mi concepción personal como las de otros.

Primero me pregunté de dónde venía el término de «Fantasía». Descubrí así que su origen etimológico proviene del griego “Phantasos”, nombre de un dios encargado de producir los sueños. El término se extendería posteriormente hasta designar tanto la imaginación como las apariciones de todo tipo.

Pero eso aún parecía demasiado vago y distante. Buscando una fuente más cercana a nuestro contexto, me dirigí a la RAE. ¿No es lógico buscar justamente en el diccionario alguna palabra que nos genere dudas sobre todos sus posibles sentidos o usos? Para mi sorpresa, me encontré con que la entrada a “Fantasía” consignaba ¡seis! significados distintos que, de alguna forma, remitían a estos orígenes y que se relacionaban con las diversas nociones que tienen las personas respecto a la Fantasía. 

Leí entonces estos significados uno por uno:

1. Facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales.

2. Imagen formada por la fantasía.

3. Fantasmagoría (ilusión de los sentidos).

4. Grado superior de la imaginación; la imaginación en cuanto inventa o produce.

5. Ficción, cuento, novela o pensamiento elevado e ingenioso. 

6. Presunción, arrogancia o gravedad afectada.


De esta lista, me di cuenta de que podía agrupar sus elementos en al menos dos categorías bien definidas:

a) Conformación y percepción de imágenes que no existen en el mundo real y que normalmente no pueden ser captadas por los sentidos, aun cuando en un tiempo pasado algunas puedan haberlo sido. Para aquel que las percibe, estas visiones cobrarán una naturaleza que a sólo a éste le parecerá concreta, o bien, por lo menos será una que lo haga dudar respecto a si es efectivamente real o no.

Aquí se incluyen las definiciones 1, 2 y 3. Como palabras clave podríamos mencionar nostalgia, ilusión, ensueño, confusión.

b) Creación ficcional deliberada y consciente, que exige el máximo de las facultades ya no sólo creativas, sino derechamente creadoras y demiúrgicas de los seres humanos. 

Al ser una acción voluntaria, se debe presuponer que las confusiones presentes en la anterior categoría, que situaban al que experimentaba la “Fantasía” en una frontera entre realidad e ilusión, no tendrán sentido aquí. En otras palabras, se podría decir que este creador sabe qué es realidad y qué no lo es, pero que precisamente por eso puede recoger esta “Fantasía” y pulirla hasta el nivel más alto: el arte. Como palabras clave podríamos mencionar, entonces: creación, arte, conciencia, ficción.


Por si fuera poco, vi que existían también tres locuciones adjetivas asociadas al término. 

“de Fantasía”:

1. Dicho de una prenda de vestir o de un adorno: Que no es de forma o gusto corrientes.

2. Dicho de un objeto de adorno personal: Que no es de material noble o valioso.

3. Dicho de una joya: De imitación. Tenía muchos pendientes, anillos, brazaletes, etc., todos de fantasía.


De esto concluí que, si bien la Fantasía en sí misma tenía una naturaleza bastante positiva en términos conceptuales, cuando se hablaba de ella desde aquellas cosas que presentarían características fantásticas, su naturaleza se volvía negativa. Luego, extrapolé lo que se decía de estos objetos físicos a una visión más abstracta de la Fantasía.

Primero, se menciona que la Fantasía es algo poco común, una preferencia escasa en relación con la mayoría. Eso quiere decir que se trata de una minoría percibida como extraña y, quizá, hasta amenazante. Será entonces algo que despertará la necesidad de castigar o eliminar, como ha sucedido históricamente con todo tipo de minorías. 

Segundo, se menciona que la Fantasía derechamente no tiene valor, que sus componentes son pobres. Será entonces algo inútil, que no vale la pena.

Tercero, se menciona que la Fantasía viene a ser una réplica mala y fácilmente reconocible de otra cosa (¿el mundo real?). Será entonces algo que nunca podrá reemplazar el original al que intenta imitar, y tendrá que cargar con la responsabilidad de ser un sustituto insignificante. El concepto se definirá, por consiguiente, como algo negativo: lo que no es real.

De estas deducciones pude sostener una tercera categoría:

3) Elemento de escaso o nulo valor que busca fallidamente suplantar el mundo real y concreto. Presenta una escasa adhesión por parte de los seres humanos, y quienes se sienten atraídos por ella se vuelven parias, o bien, porque son parias de antemano es que se sienten atraídos por la Fantasía. Como palabras clave podríamos mencionar: réplica, insignificancia, minoría, falsedad.


Estas tres categorías anteriormente esbozadas, a mi juicio, pueden ser muy útiles como opción para analizar el estado general y actual de la Fantasía como se percibe en Chile —y, por extensión, en países de habla hispana—, enfocándola especialmente en la literatura. 

Por un lado, tendremos una literatura que se situará en la imposibilidad de determinar si los hechos sobrenaturales son reales, oníricos o una ilusión de los sentidos: es decir, un quiebre en la realidad que hará tambalear para siempre la percepción fija que tenemos de ella. 

Por otro, tendremos una literatura que se basa en la más noble de las acepciones de Fantasía y que supondrá la creación íntegra de un universo narrativo completamente autónomo respecto al mundo real, donde lo sobrenatural no provocará confusiones por ser algo natural dentro de ese universo ficticio. 

Por último, tendremos una literatura que pretenderá llegar a la excelencia de la categoría anterior, pero que finalmente no lo logrará ni en términos estéticos ni artísticos, malogrando así su naturaleza noble y despertando el recelo y escarnio del resto de la comunidad.

Literatura fantástica, Fantasía/Fantasy y literatura fantasiosa, respectivamente: esa es la particular y un tanto polémica tipología que logré esbozar a partir de este ejercicio y que empezaremos a abordar en la siguiente entrada, la segunda parte de “¿Qué es la Fantasía?”.



Fuentes:


RAE


Continúa por acá:

• ¿Qué es la Fantasía? II : Lo fantástico y el real maravilloso en Latinoamérica.

• ¿Qué es la Fantasía? III : La Fantasía.

 • ¿Qué es la Fantasía? IV : Lo fantasioso como degradación de la Fantasía.

lunes, 7 de enero de 2013

Sobre el sitio

¿Quién soy? ¿Qué es Tierra de Fay? ¿Cómo surgió esta idea? ¿Cuál es la estructura del blog? ¿De qué cosas hablaré aquí? ¿Cuál es la estructura del blog? ¿De qué forma lo haré? ¿Por qué lo haré? Eso es esta introducción sobre el propósito y visiones del sitio.



Fantasía Creadora




Tierra de Fay es mi blog personal como autora y lectora de Fantasía.

La idea de este sitio nació de la intención inicial de crearme un blog coherente con mis mayores intereses literarios y laborales, como lo son la creación, crítica, difusión y edición de la Fantasía. Su orientación original era dar a conocer, de una manera detallada pero no excesivamente exhaustiva ni académica, diversas manifestaciones de la Fantasía al público interesado. Al final, si bien el proyecto no terminó apartándose del todo de ese propósito, ha crecido más bien como un espacio en que desarrollo principalmente mis reflexiones personales hacia la Fantasía como estética y sus diversas expresiones en todo tipo de obras.

En otras palabras, este ahora es un blog en donde me dedico a pensar críticamente en la Fantasía por escrito y de manera pública, en caso de que a alguien le interesara conocer, complementar o discutir ese pensamiento. Es, también, un espacio donde difundiré mis intervenciones personales como autora, ya sea publicaciones relevantes o invitaciones a charlas o eventos varios.

Qué esperar de Fay:


  • Textos extensos. Muy extensos. Siempre.
  • Muchas columnas de reflexión.
  • Crónicas sobre eventos en los que participe.
  • Textos sobre distintos medios en los que la Fantasía se exprese: libros, películas, cómics, videojuegos, ilustraciones.
  • Crónicas sobre las obras que publique, desde su origen a su proceso de creación.

Qué no esperar de Fay:


  • Reseñas literarias, al menos no de momento.
  • Concursos/Sorteos/Retos de lectura, etc.
  • Ficciones de mi autoría. Cada vez estoy más reacia a publicar ficción en medios que no sean publicaciones formales, ya sean impresas o digitales.
  • En general, tipos de contenido que sean utilitarios, breves, que incluyan gifs de películas o series gringas de moda. En particular, detesto los consejos de escritura y los instructivos de Worldbuilding.